Cuestión de escalas

Noviembre 2007

Días en que me volví chiquita o que creció todo a mi alrededor.

Saliendo de la Gran Central Station, en pleno corazón de Manhattan, sentí una extraña sensación, que al principio no reconocí y luego sentí familiar.

Vinieron a mí rápidamente imágenes borrosas, aromas lejanos, olvidados, que no sabía estaban en mi mente. Instantes congelados, el haber estado en el mismo lugar, casi 20 años antes.

Es cierto que la ciudad entonces lucía diferente, pero me sentía tan chiquitita como entonces, cuando me deslumbraba subir con la vista por unos cuantos segundos, largas filas de ventanas de altísimos edificios, para llegar -cabeza totalmente hacia atrás, boca abierta- al cielo, un cielo mucho más alto allí que en mi ciudad…

Ahí fué cuando comprendí: no había gran diferencia de escalas, comparando mi crecimiento en estatura, con los contornos desmesuradamente estilizados que recortaban el sol, que tapaban en sombras la gente, caminando a toda prisa, muy elegante.