¿De qué lado estás?

Nuestro instante

te puso

en este lugar.

Estás

en el límite de los dos mundos.

Sos parte ya

de ellos.

Vas,

muy rápido, concentrada.

Lastimás, herís

y no te das cuenta.

Entrás sin permiso

a donde  no te esperan.

Interrumpís.

Pero, igual,

seguís.

Tu otra cara

compensa la queja.

Calla los reproches.

Me tranquiliza y me contiene.

Da paz…

lugar.

Me muestra tu virtud.

Y entonces,

yo también evito el reproche.

No te  exijo más que expliques,

que decidas  o justifiques de  qué  lado estás.

Sólo pido que, por favor,

me  dejes conocer

el espacio mágico y tenso

donde tus dos mundos

se unen sin remedio.

Isabel Amiano