Desconcierto Berlín

Abril 2006

Cuando mis ojos se molestaron y mi mente no comprendía.

Al volver de Berlín, conservaba esa desaprobación, la misma desconfianza confusa de mis días allí.

Supuse que permanecería en mí esa sensación hasta que, poco a poco, se diluyera con la rutina que me esperaba en mi ciudad, el ruido que me aturde cuando vuelvo.

Sin embargo, casualmente, como suelen llegar a mí últimamente las mejores respuestas, leí un artículo (*) sobre uno de los edificios que más me conmovió, el Banco DG del arquitecto canadiense Frank Gehry. Del texto, extraigo algunos conceptos:

” La reconstrucción de Berlín ha sido una apuesta de la que no es prudente esperar un resarcimiento.”(…) ” La Postdamer Platz está ahí desde hace pocos años para confirmar esta sensación.” (…) “En el nuevo Reichstag, restaurado y reconfigurado por el británico Norman Foster, la tecnología vaciada de cualquier significado y coherencia transforma en frívolo espectáculo uno de los monumentos más inquietantes que la historia que Europa nos ha legado. Vulgar espectacularización de una memoria reprimida.”

Del Banco DG

“Entre las fachadas relucientes de la Pariser Platz se observa un volumen cuya diversidad es fácilmente perceptible. Una sucesión de macizos” (…) ” ascienden escalonadamente sin conformar un coronamiento.” (…) ” Entre las pilastras que configuran este orden gigante plano, los huecos se suceden como oscuros vacíos paralelepipédicos, protegidos por unos vidrios inclinados, brutales y concisos.” (…) “Intencionadamente incompleto, se ofrece como un fragmento poco sociable. Como esquirla, se sitúa en uno de los espacios urbanos más importantes de Berlín con una presencia estridente respecto de lo que lo circunda.” (…) ” Esta construcción se expresa en un lenguaje que relata una historia diferente de la que allí, en el corazón de la ciudad, se representa como grandioso espectáculo de composición y armonía. ”

“Sus vanos y macizos son sombras producidas por pliegues de terciopelo.” (…) “Evoca los innumerables monstruos de los que Berlín busca infructuosamente liberarse, en una tentativa por derivar su propia forma de este proceso. En vano, como se puede comprobar paseando por la Pariser Platz”.

Admito, no sin cierta vergüenza, que no había comprendido conceptualmente el edificio cuando lo visité. Y menos aún, que allí encontraría la clave para entender qué se teje detrás de la arquitectura berlinesa contemporánea, que tan desconcertado deja al espectador tibio.

Isabel Amiano

*Publicación en Revista AV Monografías 96, autor Francesco Dal Co: “Monstruos en la fragua: DG Bank, Berlín”. 2002.