Experiencia Caracas

Mayo de 2007

Comenzar a escribir sobre mis días en Caracas, es algo que me resulta confuso. No imagino un hilo conductor de mi relato, una idea principal para destacar o un tema puntual que resuma lo que sigue a continuación. Quizás el motivo de tal desconcierto sea que en mi experiencia (aclaro, mi experiencia) no existe tal cosa en la particularment bonita capital de Venezuela.

Caracas es una ciudad en un valle. Fue fundada como ciudad colonial alli, por la proteccion que brindaba el entorno natural. Impresiona al visitante, divisar tras los edificios del centro, la alta cadena de elevaciones verdes. Se mezclan desorganizadamente las alturas, y si uno toma una foto, todo forma un pasaje unico y ricamente contradictorio.

Desde sus días de pequeña colonia ha crecido mas alla de su planicie. Los “bordes” de las distintas elevaciones que la limitan, han sido invadidos por innumerables casas de aspecto fascinante. Uno no puede imaginar como se accede a cada vivienda, ya que no existen calles, veredas o circulaciones comunes. Inestables, se apoyan unas sobre otras, como juegos de cartas que parecen evitar el viento para no desplomarze contra el suelo, contra el valle.

Las propagandas de gobierno, se mezclan graciosamente con la esponteidad de la ciudad. Carteles gigantes, gente con remeras y grafitties aturden y a la vez hacen pensar.

Me resulto fascinante caminar por la Ciudad universitaria y por la urbanizacion El Silencio del famoso arquitecto moderno Villanueva. Lei que la Ciudad Universitaria, contiene la mayor cantidad de metros cuadrados construidos según el Movimiento Moderno estricto en Latinoamerica. Me quede pensando en Brasilia… pero tal vez por ser ciudad, no cuenta… De una u otra forma, fue halagador recorrer sus extensos corredores exteriores, y sacar fotos como si buscara conformar un catalogo de las distintas posibilidades y tipologias que responden a tal movimiento, hoy ya caido en desgracia.

Para concluir mi relato, y retomando mis palabras al iniciar esta descripcion de mi experiencia, diria que, insisto con las contradicciones, pude conocer al menos dos Caracas. De una he citado algunas vivencias, anteriormente.

Pero hay otra, que se ve entrecerrando los ojos, cuando el sol se oculta tras los cercanos bordes naturales. Cuando uno baja en el teleferico los 2.800 mts desde el Avila, y puede visualizar como un negativo de la mancha que deja la ciudad. Uno puede armar el mapa que es tanto cuesta conseguir en las tiendas. Uno cree comprender que si existe una logica en la azarosa disposicion de las miles de luces, en los bordes de la ciudad, entre las casas que se alinean sin calles. El paisaje es bellisimo e indescifrable. Uno se afana en tomar fotografias, pero el desconcierto al mirarlas, es que nada trasmite esa fuerza y calma que uno siente al observar la noche de Caracas.